COVID-19. PADRE E HIJA

- ¿Qué pasó papá, hace 10 años? Hoy en la escuela, nos han contado que fuimos concebidos durante la crisis de un virus llamado Covid-19.
 

- Como cuando accionas el interruptor apagando la luz de tu habitación, en la magnitud temporal de la historia universal, todo se paró en un instante. El mundo dijo basta, la vida frenó al humano, y todos empezamos a pensar. Cariño, en aquel instante papá no tenia hijos, ni tan siquiera pensaba que algún día tu emergerías del vientre de mamá, lo cierto es que aún no conocía a mamá. Yo vivía en un pequeño piso que compartía con un chico senegalés. Ya hacía un par de meses que por las noticias veíamos como un virus se había originado en China. La gran mayoría lo contemplábamos como algo lejano, algo que no nos podía afectar, como si de una película se tratara. Pocos pensaron que llegaría a nuestros pueblos y ciudades con la fuerza con la que llegó. Ajetreados con nuestras vidas, las desgracias de tierras lejanas no eran asunto nuestro.

- ¿No erais humanistas papá?

- La mayoría no lo éramos, más bien éramos nacionalistas. Pero no del tipo de nacionalismo que hoy aún existe y que contempla a personas de otros lugares como a iguales aún defendiendo su lengua, su cultura y sus tradiciones, ayudando al foráneo a desarrollarse en plenitud. No, la mayoría creíamos que nuestras raíces culturales eran las mejores y muy pocos poseían por aquel entonces una consciencia universal.

- ¿Universal?

- Sí, hija, universal.

- ¿Más allá de la Tierra?

- Mucho más allá, hasta el infinito de cuantas Tierras pudieran existir.

- ¿Existen los extraterrestres papá?

- A mi me gusta pensar que sí, que falta poco para que contacten con nosotros. Creo que cada vez estamos más preparados para que nuestro mundo sea digno de ser tomado en consideración. Es cierto, eres hija de la crisis del Covid-19, tu generación es la más extensa de cuantas hayan existido en las últimas décadas. La mayor parte del mundo estuvo confinado en sus casas.

- ¿Confinado?

- Eso es, sin poder salir de nuestros hogares, tan solo salíamos para ir a trabajar si nuestra función laboral era de importancia, también para acceder a las necesidades básicas. Si podíamos trabajar desde casa lo hacíamos. Los profesionales de la Salud y del sector alimentario, de repente se convirtieron en unos héroes. Aquellos quienes habían acumulado poder a expensas de los demás, pasaron a no ser relevantes y todos quienes se mostraron solidarios, importantes.

- No lo entiendo… Antes, ¿quiénes no eran solidarios, eran importantes?

- Muchos sí, hija. Antes de la crisis existían personas con mucho poder y riqueza idolatradas por la gente de a pie. Muchos estábamos cegados con la idea que acumulando todo lo posible seríamos felices. Comprábamos cosas que no necesitábamos, las usábamos unos días y no nos satisfacían. Pensábamos que los ricos eran más felices que nosotros, que quizás mejores objetos y experiencias, a las cuales no teníamos acceso por ser demasiado caras, nos aportarían aquello que nos faltaba para sentirnos llenos.

- ¿No entendíais la importancia del amor por todos, la cooperación, el cariño y la solidaridad? Cómo puede ser…

- Amor, tu generación y la mía, nació en momentos muy distintos. La mía nació en la era del capitalismo, la tuya en la del cooperativismo. Mamá y yo, te hemos educado con estos valores, además, en mayor o menor medida, tu entorno también. Has podido fluir hija mía. Yo, a veces vuelvo temporalmente a los errores del pasado, lo hago inconscientemente, sin darme cuenta, soy víctima de todo lo que aprendí antes de la crisis. Pero tú, hija, tú, eres nuestro faro, nuestro futuro, cada vez que hablo contigo, recupero la serenidad y vuelvo a sentir la felicidad abrazando mi cuerpo.

- Tu eres muy bueno papá.

- Lo soy en la medida en lo que puedo. Lo soy hasta en el momento en que no puedo serlo.

- Para mí eres el mejor padre del mundo.

- Gracias cariño. En aquel entonces, confinados, las redes sociales se activaron como nunca se había visto. Una gran mayoría, empezó a despertar algo que por mucho tiempo había permanecido aletargado. Las ganas de compartir su esencia con los demás afloró sin remedio. Durante el capitalismo, no parábamos de competir entre nosotros, nuestras emociones se hacían pequeñas y tan solo éramos capaces de compartir aquello más superficial o socialmente aceptado.

- ¿Cómo qué?

- Compartíamos todo lo que no tenía un valor emocional. Fotografías de coches, casas, monumentos que no entendíamos, momentos en lugares populares, humor sin sentido, canciones de éxito. En nuestro interior, claro que existía el amor por todos, la cooperación, el cariño y la solidaridad, pero nuestro ritmo de vida, la competición constante, el estrés, la ceguera por querer ser más grandes que los demás; no permitía que lo enseñáramos al mundo.

- ¿El virus lo permitió?

- La vida, es algo muy complejo e interconectado. Todo forma parte de todo y todo esta en todas partes, yo al menos lo creo así. Cuando el ser humano, inhibido, empezó a causar serios problemas al planeta Tierra, causando la última de las grandes extinciones de cuantas conocemos, pasamos a ser una amenaza. Fuimos los causantes de la extinción de animales, vegetales, bacterias y arqueas. Todos los seres vivos empezaron a tener miedo de nuestra especie y sus organismos de forma bioquímica lo detectaron. Los virus son genes rodeados de proteínas, por lo tanto, son el organismo vivo más pequeño de cuantos existen, estos habitan dentro de toda otra forma de vida. Los virus mortíferos, son reguladores de la vida, y su misión es crear una amenaza para quienes no la respeten. Al habitar en todo ser vivió e irse replicando, detectan de una forma que aún no logramos comprender, todo aquel sufrimiento causado por un agente, llegado el momento actúan. El covid-19, actuó con contundencia, causando el colapso del capitalismo, e iniciando nuestro despertar emocional.

- Pero mató a mucha gente papá...

- Sí, hija, a mucha, pero no a la suficiente para causar nuestro abatimiento, es por ello que ahora somos un pueblo mejor, más unido que nunca. Por ello también pude conocer a mamá y de nuestro amor, tu naciste.

- ¿Cómo os conocisteis tu y mamá?

- Después de casi dos meses de confinamiento, salí por el portal sin mascarilla, ella justo pasaba en frente, sin pensarlo, la abracé, ambos sentimos, y luego… luego nos conocimos.

ISAAC RIERA FERRER

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